Píldoras de Bienestar de la Escuela de Vida: Gestión Psicoemocional (XI)

La Escuela de Vida de la Fundación Sandra Ibarra nace con el principal objetivo de mejorar el bienestar y la calidad de vida de los pacientes y supervivientes de cáncer, y sus “Píldoras de Bienestar” pretenden, estos días más que nunca, acercar el bienestar a todos los pacientes y supervivientes a través de ejercicio físico, la relajación, la nutrición saludable y, una de las cosas que consideramos más importantes: el cuidado de nuestra salud mental y emocional.

Las Píldoras de bienestar de la Escuela de Vida son ofrecidas por profesionales expertos en las diferentes áreas, y en el caso de la psicología contamos con la colaboración del Centro Psicosanitario Galiani de Sevilla, que se han convertido en un referente en el apoyo psicoemocional en estos tiempos de confinamiento e incertidumbre.

“El cambio en la sociedad es de secundaria importancia; eso ocurrirá natural e inevitablemente cuando realicemos ese cambio en nosotros mismos. A eso le llamamos Revolución Interna.» Krishnamurti

 

1-NUESTRO CAMPO DE ENERGÍA

Independientemente de lo que digamos o hagamos, o del rostro que le presentemos al mundo, no podemos ocultar nuestro estado mental y emocional. De todos los seres humanos emana un campo de energía correspondiente a su estado interior y la mayoría de las personas lo pueden percibir, aunque su emanación se perciba únicamente a nivel subliminal.

Esto quiere decir que los demás no saben por qué la perciben y, no obstante, esa energía determina en gran medida la forma como reaccionamos frente a la persona. Algunas personas, cuando conocen a otra, perciben claramente su energía, incluso antes de cruzar palabra con ella.

Sin embargo, con el tiempo las palabras pasan a dominar la relación, y con las palabras vienen los personajes. La atención pasa entonces al ámbito de la mente y se disminuye considerablemente la capacidad para percibir el campo de energía de la otra persona. AUN ASÍ, SE CONTINÚA PERCIBIENDO A NIVEL  INCONSCIENTE.

Cuando reconocemos que los cuerpos del dolor buscan inconscientemente más dolor, es decir que desean «alimentarse», comprendemos que muchos encuentros  que producen sufrimiento son causados por personas cuyos cuerpos del dolor están activos en ese momento y al mismo tiempo, por lo que llegan a una intersección.

De ahí, que la probabilidad de que ocurra un «incidente» es mucho mayor que en circunstancias normales. incidente. Los dos desean inconscientemente que se produzca el incidente.

Sin embargo, los seres humanos están destinados a evolucionar hasta convertirse en seres conscientes, y quienes no lo hagan sufrirán las consecuencias de su inconciencia. Desde ese punto de vista, LA INCONCIENCIA HUMANA Y EL SUFRIMIENTO QUE DE ELLA EMANA SON PARTE DE ESA EVOLUCIÓN. CUANDO YA NO PODEMOS SOPORTAR EL CICLO PERMANENTE DE SUFRIMIENTO, COMENZAMOS A DESPERTAR. 

 

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2020-04-08T12:59:28+00:00 8 abril 2020|Noticias, Noticias FSI|