Píldoras de Bienestar de la Escuela de Vida: Gestión Psicoemocional (II)

La Escuela de Vida de la Fundación Sandra Ibarra nace con el principal objetivo de mejorar el bienestar y la calidad de vida de los pacientes y supervivientes de cáncer, y sus “Píldoras de Bienestar” pretenden, estos días más que nunca, acercar el bienestar a todos los pacientes y supervivientes a través de ejercicio físico, la relajación, la nutrición saludable y, una de las cosas que consideramos más importantes: el cuidado de nuestra salud mental y emocional.

Las Píldoras de bienestar de la Escuela de Vida son ofrecidas por profesionales expertos en las diferentes áreas, y en el caso de la psicología contamos con la colaboración del Centro Psicosanitario Galiani de Sevilla, que se han convertido en un referente en el apoyo psicoemocional en estos tiempos de confinamiento e incertidumbre.

“La esencia de la grandeza radica en la capacidad de optar por la propia realización personal en circunstancias en que otras personas optan por la locura”  Wayne Dyer

  1. MUCHA GENTE MUERE SIN HABER PENSADO

La afirmación parece exagerada, pero si tenemos en cuenta que por “pensar” se entiende el hecho de cuestionarse las ideas y los supuestos que aceptamos como ciertos, y no simplemente el hecho de meditar y mucho menos de repetir lo que otros han pensado, tal vez debamos admitir que muchas personas mueren sin haberse cuestionado lo que han sostenido como incuestionable.

Debemos partir de la base, que nuestra interpretación de la realidad de las cosas es una entre otras igualmente posibles, y no admitirlo así, nos impide tomar en cuenta las evidencias que contradicen nuestra interpretación de los hechos, lo cual nos quita la posibilidad de aprender de la experiencia, adaptarnos y madurar.

Resulta evidente que cada individuo percibe la realidad como ha aprendido a percibirla y la interpreta según sus preferencias personales, su ideología, sus criterios y su jerarquía de valores, que le hacen atender selectivamente a unos aspectos e ignorar aquellos que no están de acuerdo con sus esquemas; DE ESTA FORMA SUS CREENCIAS SE ROBUSTECEN CADA VEZ MÁS SI NO SE DEDICA AL AUTOANÁLISIS (reflexión/introspección).

Resulta evidente que es imposible ser totalmente objetivos en nuestra apreciación del mundo, y menos aún de la propia realidad; pero esto no nos exime de ser menos subjetivos al juzgar lo que pasa en nuestras vidas.

LA CUESTIÓN MÁS EVIDENTE QUE OBSERVAMOS EN LAS PERSONAS QUE SUFREN ES QUE LA MAYORÍA DE ELLAS SE IDENTIFICAN COMPLETAMENTE CON LA VOZ DE SU MENTE, con ese torrente incesante de pensamientos involuntarios y compulsivos y las emociones que lo acompañan. PODRÍAMOS DECIR, QUE ESTÁN POSEÍDAS POR SU MENTE.

El pensamiento, el contenido de la mente, está condicionado por el pasado: la crianza, la cultura, la historia familiar, etc. La esencia de toda la actividad mental consta de ciertos pensamientos, emociones y patrones reactivos repetitivos y persistentes con los cuales nos identificamos más fuertemente. A ESA ENTIEDAD LE LLAMAMOS “EGO”.

En la mayoría de los casos, cuando decimos «yo», es el ego quien habla, no nosotros. EL EGO CONSTA DE PENSAMIENTO Y EMOCIÓN. Un paquete de recuerdos que identificamos con «yo» y «mi historia», de papeles que representamos habitualmente sin saberlo.

Mientras permanezcamos completamente ajenos a esa situación, creeremos que somos el pensador … pero ésa es sólo la mente egotista. La llamamos egoísta porque hay una sensación de ser, de yo (ego) en cada pensamiento, en cada recuerdo, interpretación, opinión, punto de vista, reacción y emoción. Hablando en términos psicológicos, eso es el estado de inconciencia.

EL EGO NO PUEDE DISTINGUIR ENTRA UNA SITUACIÓN Y LA INTERPRETACIÓN O LA REACCIÓN QUE TENEMOS FRENTE A ELLA. Podríamos decir «Qué día más espantoso» sin darnos cuenta de que lo espantoso no está en el frío, ni en el viento, ni en la lluvia, ni en cualquiera que sea la situación. Ellos son lo que son. Lo espantoso es nuestra reacción, nuestra resistencia interior y la emoción creada por esa resistencia.

Como ya hemos dicho, en su mayor parte, NUESTRO PROCESO DE PENSAMIENTO ES INVOLUNTARIO, AUTOMÁTICO Y REPETITIVO. ESTRICTAMENTE HABLANDO, NO PENSAMOS: EL PENSAMIENTO ES ALGO QUE NOS SUCEDE. Cuando decimos «yo pienso» está implícita la voluntad. Implica que tenemos voz en el asunto, que podemos escoger. Sin embargo, en la mayoría de los casos no sucede así. La afirmación «yo pienso» es tan falsa como la de «yo digiero» o «yo circulo mi sangre». La digestión sucede, la circulación sucede… el pensamiento sucede.

Por eso, la voz de la mente parece que tiene vida propia. La mayoría de las personas están a merced de esa voz, lo cual quiere decir que están poseídas por el pensamiento, por su mente… POR SU EGO. 

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2020-03-27T13:09:38+00:00 27 marzo 2020|Noticias, Noticias FSI|