«Me gustaría morir con las botas puestas, pero las de montar»

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«Mi meta para dentro de no mucho tiempo es retirarme a Asturias a escribir y a convivir con mis caballos y con mi pareja», asegura el periodista Juan Ramón Lucas

Apasionado observador de aves y amante de los caballos, Juan Ramón Lucas pasó la infancia en Asturias y se define como «un tío muy de campo». Hace trece años, el periodista comenzó una relación sentimental con la modelo Sandra Ibarra, superviviente de dos leucemias, y eso le acercó al mundo del cáncer… Porque el cáncer es un drama pero superarlo puede convertirse en una inspiración. ‘Diario de vida’, el libro que ha escrito Lucas a beneficio de la fundación de su pareja, recoge los testimonios de 27 personas que han sobrevivido a esta temida dolencia. La conclusión es que hablar de una enfermedad mortal contagia vitalidad.

Dicen que el cáncer te cambia vida. ¿Se la ha cambiado a usted este libro?

–En cierta forma, sí. El libro tiene fotos de Luis Malibrán e ilustraciones de Gallego y Rey. Mi modesta labor ha sido dar forma a las conversaciones mantenidas con supervivientes que nos han contado su experiencia. El contacto con ellos me ha removido y me ha hecho ver algunas cosas.

¿Por ejemplo?

–El valor de una promesa. Hay una persona en el libro que vivió el cáncer al mismo tiempo que su hija. La hija murió. Ella le prometió que sonreiría siempre. Y lo ha mantenido. Por mucho que nos cueste mantener una promesa nunca nos va a costar tanto como a esta mujer.

Y usted se ha propuesto cumplir sus promesas.

–Lo intento. Ahora tengo un poco más de fuerza. También te cambia el conocer a gente que vivía una vida con la que no estaba satisfecha pero la enfermedad le cambió el chip y decidió que tenía que dedicarse a otra cosa. Yo me he preguntado: ¿Estoy haciendo de verdad lo que quiero?

¿Y qué se responde?

–Que sí. Me sigo divirtiendo con mi trabajo. Sobre todo ahora con ‘Mas de uno’ en Onda Cero, un programa pegado al espectáculo aunque es periodismo y actualidad. Lo que tengo son objetivos, metas. Y las he ido cumpliendo. Mi meta para dentro de no mucho tiempo es retirarme a Asturias a escribir y a convivir con mis caballos y con mi pareja.

¿No quiere morir con las botas puestas?

–Sí, pero con las de montar, ja, ja, ja… Me gusta mi oficio, pero llevo ya 40 años en esto y puedo dejar paso a otra gente que seguramente lo hará mejor que yo. Además, disfruto muchísimo del monte, del campo, de mis perros y de mis caballos. Siempre he creído que el éxito no es ni la fama ni el dinero, y lo digo de verdad. El éxito es la fortuna de hacer lo que quieres y de casar lo que sientes y lo que piensas. Esa es la felicidad. Mi aspiración no es estar eternamente donde estoy sino estar siempre donde quiero estar.

¿Y se ha puesto ya una fecha de caducidad?

–Acabo de cumplir 59. A lo mejor me echa el mercado antes de lo que pienso. Yo tengo ese horizonte, ese objetivo… Pero también depende de las deudas que me queden.

¿No decía que el dinero no importa?

–Pero tengo tres hijos que todavía están estudiando y a los bancos y a los de las hipotecas sí que les importa, je, je…

Un superviviente del cáncer confiesa que llegó a ponerse una pistola en la sien. ¿Se ha preguntado cómo reaccionaría usted?

–Muchísimas veces. Y siempre me doy la misma respuesta: no lo sé. Nadie se conoce lo suficiente. Yo creo que soy valiente. Creo que tendría ilusión por salir, que le echaría ganas, voluntad y ánimo. Pero quizá los miedos puedan más…

Del cáncer no siempre se sale. ¿No teme que el libro peque de optimista?

–Aquí nadie está haciendo postureo. Todos confiesan que lo han pasado muy mal. Y si al final el resultado es positivo es porque estamos hablando de supervivientes.

Me refería a ese mensaje voluntarista de ‘querer es poder’.

–No siempre querer es poder. La suerte también cuenta y todos lo tienen presente. Pero son personas que han salido adelante y han sacado una lección. Nos interesaba poner el foco en estos casos porque este libro es el primer paso para la Escuela de Supervivientes. Porque 100.000 personas sobreviven cada año al cáncer en España y queremos dar visibilidad a sus secuelas físicas, psicológicas… Hay estudios clínicos que demuestran que ser positivo ayuda. Pero aquí no defendemos el planteamiento ñoño de: ‘Si eres positivo te curas’. No. En el libro se cuentan también relatos de horror vividos por esos supervivientes.

¿Tiene todavía el cáncer mucho de tabú?

–Lo tiene, pero los mejores chistes de cáncer se los he oído contar a los que lo han superado.

«La vida no se puede alargar pero se puede ensanchar», dice Sandra Ibarra ¿A usted ella le ha ensanchado la vida?

–Incluso alargado, quién sabe… Porque son ya trece años de convivencia y yo cada día me encuentro más joven, ja, ja, ja…

¿Por eso luce esos colgantes de cuero?

–No. Esto son reminiscencias de cuando quise ser hippy y en casa no me dejaron. Mi madre no quería que llevara el pelo largo.

¿Cómo es la vida junto a una susurradora de caballos?

–Alucinante. Sandra es una persona que abraza las causas con una entrega monacal. Cuando sobrevivió al cáncer entregó su vida a ello. Los caballos siempre nos han gustado a los dos. Hace tres años ella aprendió a montar con una profesora muy buena que hace doma natural. Y a partir de ese momento lo compartimos. Lo que pasa es que ella tiene con los caballos una relación más a ras del suelo.

Ha abrazado otra causa.

–Literalmente. Además sus caballos son muy abrazables. De hecho, el caballo de Sandra era muy frío hasta que la conoció.

¿Algún paralelismo?

–No, ja, ja, ja… Nada que ver. Ella con los seres humanos no mantiene una relación vertical, como hay que mantener con los caballos. Nunca tendría una relación de pareja en la que hay alguien que domina.

El Día de la Música colgó en Twitter una foto de Paquirrín cogiendo un violín al revés…

–Fue un retuit de El Monaguillo. Ocurrió en El Hormiguero. A Kiko Rivera le dieron un violín y lo agarró al revés. Quizá sea una metáfora para indicar que antes de ejecutar algo tienes que saber de qué estas hablando.

¿Para qué, si la ignorancia está muy bien pagada?

–Esa sería la segunda lección. No quiero hacer sangre de nadie, pero es verdad que hay músicos que lo están pasando muy mal y en cambio otros que ejercen algo parecido a la música tienen el fervor del público.

¿Cómo vive un periodista de los de antes la era de la posverdad?

–Eso que se llama periodismo ciudadano me parece peligrosísimo. Ni es periodismo ni es ciudadano. Yo solo me creo aquello que sé que está contrastado. Se dicen tantas tonterías, tantas mentiras… El ‘fake news’ es la versión nueva de lo que llamábamos ‘cagada’, cuando matabas a alguien que seguía vivo. La diferencia es que ahora es intencionado.

¿Conoce la respuesta a la pregunta: Qué es ser español?

–Ser español es no renegar de tus orígenes, asumir tu carácter. Y cuando digo carácter hablo algo que tiene que ver con la envidia, los celos, las disputas inútiles y también la creatividad y la intolerancia.

‘No te fíes de los que tienen diastema (incisivos separados), porque son mentirosillos’, me dijo un amigo francés.

–Yo creo que el carácter no lo determina la fisonomía. Se forja en la cultura, en la tradición, en la familia… Pero, quién sabe, je, je, a lo mejor su amigo tenía razón.

Fuente: http://www.elcorreo.com/culturas/tv/gustaria-morir-botas-20171205213037-nt.html

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