El Cross de Figueras frente al cáncer recaudó 100.000 euros en diez años

  • De ellos, 75.000 euros se invirtieron en la compra de nuevos equipos para el Hospital de Jarrio. Este año se incorpora un ecocardiograma.

La fundación Figueras Solidario entregó el pasado sábado a la Fundación Sandra Ibarra y al Hospital de Jarrio el cheque con la cuantía recaudada durante la décima edición del cross-paseo celebrado en agosto: 9.461 euros. Con esta cantidad, más una suma aportada por el Hospital de Jarrio, se ha comprado un ecocardiograma para las instalaciones del centro. Un aparato médico de última generación, controlado por un smartphone y que facilitará las pruebas diagnósticas. «Lo más novedoso es que podremos hacer una de las pruebas más demandadas a pie de cama, sin necesidad de trasladar al enfermo a Cardiología», explicaba José Pablo Berra, subdirector de Atención Sanitaria del Área I, a la vez que agradecía la «solidaridad incansable año tras año».

Al acto en el palacio de Peñalba también asistió la atleta cudillerense Beatriz Tenreiro, madrina de la prueba deportiva, que este año incorporaba por primera vez esta figura. No quiso perder la oportunidad de animar a «involucrarse en el apoyo a pacientes y familiares», pues, a menudo, éstos los que sufren en silencio.

Esos sentimientos los conoce muy bien Fernando Quintana, impulsor de la prueba tras superar un cáncer. La enfermedad le hizo abrir la mente y pensar qué podía hacer para ayudar a los demás. «Quise unir mi pasión con el deporte con la idea de contribuir a la comunidad y de ahí nació el cross. En los nueve años colaborando con Jarrio y con la Fundación Sandra Ibarra hemos aportado mucho material al hospital», señaló. Su discurso fue, quizás, el más reivindicativo y aprovechó para recordar «la necesidad de cuidar un hospital comarcal como Jarrio».

Enfermar en la zona rural

«Fuera de aquí igual no se ve, pero no es lo mismo padecer esta enfermedad en Oviedo o Madrid que en Taramundi o Castropol», señaló. Su experiencia como enfermo en la zona rural le hizo ver las grandes dificultades que conlleva tener un cáncer en un pueblo alejado de núcleos urbanos y donde los recursos son más limitados. «A veces tienes que irte fuera, con el consiguiente desarraigo y gasto», añadió. Por eso, cree que las donaciones a Jarrio son una manera de dotar de recursos y hacer que «un pequeño esfuerzo de unos pocos sea beneficioso para toda la comarca».

Las aportaciones en estos diez años superaron cualquier expectativa de los organizadores. Según los datos aportados por Fernando García, presidente de Figueras Solidario, se han recaudado casi 100.000 euros, de los que 75.000 se invirtieron directamente en la compra de nuevos equipos. Entre las adquisiciones destacan este ecocardiograma, un monitor de diagnóstico por imagen, un esteroscopio y nueve lámparas dermatológicas, una lámpara de quirófano o un equipo de microfotografía. «Estamos muy orgullosos de poder decir que somos la entidad que cuenta con la mejor respuesta social y económica de la zona», concluyó García.

 

FUENTE: elcomercio.es

2019-10-21T11:15:14+00:00 21 octubre 2019|Noticias, Noticias FSI|