Científicos españoles logran ‘eliminar’ el VIH en un paciente por segunda vez en el mundo

El VIH del “Paciente Londres”, que permanece en el anonimato, empezó su remisión como consecuencia de un trasplante de médula ósea

En 2008, la noticia dio la vuelta al mundo: Por primera vez un paciente había conseguido vencer al VIH. Se había curado. No quedaba ni rastro del virus en su organismo. Y todo se debía a un trasplante de médula con una mutación particular.

Se le ‘bautizó’ como ‘paciente Berlín’, porque apenas había datos sobre su identidad. Pero años más tarde, el hombre que se ocultaba tras esa denominación, Timothy Brown, quiso hablar públicamente sobre su curioso caso, que ha sido único hasta hoy.

Un equipo con participación española ha conseguido replicar su historia y, por segunda vez, ha logrado la remisión total del VIH en un paciente que, como Brown, también debe la eliminación del virus a un trasplante de progenitores hematopoyéticos al que se sometió en 2016 para combatir el linfoma que padecía.

Tratado en un hospital de Londres, lleva 18 meses sin rastro del virus a pesar de no tomar ningún tratamiento antirretroviral, una cifra impensable para cualquier seropositivo. Pero los investigadores aún no quieren usar la palabra “curación”.

“Debemos ser prudentes y creemos que es demasiado pronto para hablar de curación. Pero sabemos que en casos previos que no han tenido éxito, el virus ha reaparecido antes de un año. Y este paciente lleva año y medio sin medicación”, explicó en rueda de prensa Javier Martínez-Picado, investigador ICREA en el Instituto de Investigación del Sida de Barcelona (IrsiCaixa) y uno de los principales firmantes del trabajo que publica todos los detalles del caso este martes en ‘Nature’.

Martínez-Picado es también uno de los líderes del consorcio IciStem, un grupo internacional que, desde 2014, estudia el caso de pacientes con VIH que han tenido que someterse a un trasplante de células madre debido a una enfermedad hematológica. Hasta la fecha, han seguido a 38 pacientes, aunque el ‘paciente Londres’ es, de momento, el único en el que se ha constatado la remisión del virus tras la retirada de la medicación.

Este individuo era portador del VIH desde 2003, aunque no comenzó a tratarse con antirretrovirales hasta años más tarde. En 2012, fue diagnosticado de linfoma de Hodgkin, un cáncer de la sangre, por el que tuvo que recibir un trasplante de médula en 2016.

Como en el caso de Brown, las células del donante tenían una mutación, denominada CCR5 delta 32, que confiere una especie de escudo frente al virus. En concreto, esta mutación, más común en individuos del norte de Europa, impide que el VIH pueda penetrar en los linfocitos T CD4, la vía de entrada del virus en el organismo.

Tras el buen resultado del trasplante, los médicos decidieron interrumpir el tratamiento antirretroviral 16 meses después de la intervención.

Y el virus permaneció indetectable. Según explicaron los especialistas, normalmente cuando una persona con VIH abandona la terapia con antirretrovirales, el virus vuelve a reaparecer rápidamente, en un periodo de tiempo que no suele superar las cuatro semanas.

Desde Barcelona, el equipo del IrsiCaixa ha sido el encargado de analizar la presencia del VIH en plasma mediante las técnicas más sensibles. “Hemos visto que es indetectable en todos los casos”, explicó María Salgado, investigadora del centro barcelonés y también firmante del trabajo que será presentado este marte en la Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas (CROI), que se celebra en Seattle (EEUU). “Además, también hemos comprobado que, como ocurrió en el ‘paciente Berlín’, los anticuerpos contra el virus también fueron desapareciendo con el paso del tiempo”.

CONFIRMACIÓN

“Esta es la confirmación de que el paciente de Berlín no fue simplemente una anécdota”, subrayó Martínez-Picado. “Creemos que es posible conseguir una remisión total del virus”, añadió el investigador, quien también destacó que su investigación ha demostrado que se puede obtener esta remisión con tratamientos muchos menos agresivos para el paciente que los que se utilizaron en el caso de Berlín.

Mientras que Brown se sometió a dos trasplantes de progenitores hematopoyéticos (por la recurrencia del cáncer) y a terapias pre-trasplantes muy duras, en esta caso el ‘paciente Londres’ consiguió los mismos resultados tras un único trasplante y unas medidas de preparación previas mucho menos agresivas.

Además, en este segundo caso de remisión, el paciente no presentaba en su genoma ninguna copia de la mutación CCR5 Delta 32 previa al trasplante, lo que sí ocurría en el ADN de Brown.

“Demuestra que se puede conseguir la remisión sin tener una mutación previa en el receptor y mediante tratamientos mucho menos agresivos para el paciente”, resumió Martínez-Picado.

Durante su intervención, los investigadores señalaron que también existen coincidencias entre ambos pacientes. No sólo por recibir un trasplante con la mutación CCR5 Delta 32, sino porque ambos presentaron un complicación habitual, el síndrome de injerto contra huésped y consiguieron un reemplazo total y rápido con las células del donante.

“Creemos que estos factores también son decisivos para conseguir la remisión del virus”, señalaron los científicos, que el pasado mes de octubre publicaron un trabajo en ‘Annals of Internal Medicine’ sobre la posible utilidad de este abordaje para la eliminación del VIH.

En 2014, se informó del caso del ‘paciente Barcelona’, el primer paciente que parecía haber superado la infección después de recibir un trasplante de células de cordón umbilical. Sin embargo, el individuo falleció poco tiempo después de la intervención a causa de un nuevo cáncer, por lo que no pudo constatarse a largo plazo la erradicación de la enfermedad.

En el mismo año, también se reportó el caso del ‘paciente Essen’, también trasplantado con células de un donante con la mutación CCR5 Delta 32. Pero, en su caso, el virus volvió a aparecer al interrumpirse el tratamiento antirretroviral debido a que, en este paciente, el virus presentaba unas características particulares que le permitían encontrar otras puertas de entrada a las células.

FUENTE > EL MUNDO

2019-03-05T10:48:35+00:00 5 marzo 2019|Noticias|