Píldoras de Bienestar de la Escuela de Vida: Gestión Psicoemocional (Capítulo XIX)

La Escuela de Vida de la Fundación Sandra Ibarra nace con el principal objetivo de mejorar el bienestar y la calidad de vida de los pacientes y supervivientes de cáncer, y sus “Píldoras de Bienestar” pretenden, estos días más que nunca, acercar el bienestar a todos los pacientes y supervivientes a través de ejercicio físico, la relajación, la nutrición saludable y, una de las cosas que consideramos más importantes: el cuidado de nuestra salud mental y emocional.

Las Píldoras de bienestar de la Escuela de Vida son ofrecidas por profesionales expertos en las diferentes áreas, y en el caso de la psicología contamos con la colaboración del Centro Psicosanitario Galiani de Sevilla, que se han convertido en un referente en el apoyo psicoemocional en estos tiempos de confinamiento e incertidumbre.

“Lo escuché y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí.» Confucio

1- EL COSTE DEL ANALFABETISMO EMOCIONAL EN LA POBLACIÓN INFANTO/JUVENIL

Durante mucho tiempo, los educadores (padres, maestr@s y profesor@s) han estado más preocupados por las deficientes calificaciones de los menores que en reconocer que existe una carencia mucho más apremiante: SU ANALFABETISMO EMOCIONAL.

Existen estudios que, basados en las valoraciones realizadas por los padres y los profesores, muestran un deterioro de los menores en los siguientes aspectos:

  • Problemas sociales: tendencia al aislamiento, a la reserva y al mal humor, insatisfacción y excesiva dependencia emocional.
  • Ansiedad y depresión: excesivos miedos y preocupaciones, falta de afecto, nerviosismo, tristeza y depresión.
  • Problemas de atención o de razonamiento: incapacidad para prestar atención y permanecer quieto, impulsividad, exceso de nerviosismo que impide la concentración, bajo rendimiento académico, pensamientos obsesivos.
  • Delincuencia o agresividad: relaciones con personas problemáticas, uso de la mentira y el engaño, exceso de autojustificación de sus actitudes, desconfianza, exigencia extrema de atención de los demás, desprecio por la propiedad ajena, desobediencia en casa y en la escuela, mostrarse testarudo y altamente caprichoso, fastidiar a los demás y tener mal genio.
  • Dificultades para interpretar los reveses y contratiempos de la vida.
  • Conciencia muy pobre de sus sentimientos y de los mensajes de su cuerpo.

ESTE DESASOSIEGO EMOCIONAL PARECE SER EL PRECIO QUE HAN DE PAGAR LOS MENORES POR LA VIDA MODERNA. 

QUIZÁS, NINGUNO DE ESTOS PROBLEMAS, CONSIDERADO AISLADAMENTE, ES LO BASTANTE PODEROSO COMO PARA LLAMAR NUESTRA ATENCIÓN, PERO TOMADOS EN CONJUNTO CONSTITUYEN EL CLARO INDICADOR DE LA EXISTENCIA DE UN VENENO QUE EMPONZOÑA A LA POBLACIÓN INFANTO/JUVENIL Y QUE AFECTA NEGATIVAMENTE A SU NIVEL DE COMPETENCIA EMOCIONAL.

Evidentemente que no existe un único tipo de prevención / intervención (incluyendo a la intervención emocional) que sea capaz de resolver todos los problemas.

Pero, en la medida en que las deficiencias emocionales constituyen un riesgo añadido para los menores, debemos de prestar especial atención al desarrollo emocional, SIN EXCLUIR OTRO TIPO DE ACCIONES.

Nuestra insistencia en la importancia de la deficiencia emocional en los menores no pretende subestimar el papel que desempeñan otros factores de riesgo en ellos, tales como dotación biológica, dinámica familiar, política social de la comunidad, subcultura urbana, etc.

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2020-04-22T11:50:45+00:00 22 abril 2020|Noticias, Noticias FSI|