Sandra Ibarra recibe el premio internacional #YoDona al Icono Solidario

Ha padecido dos leucemias y en las dos ocasiones se ha recuperado y ha abrazado la vida con más fuerza que antes. Recibe el Premio Yo Dona-Solán de Cabras al Icono Solidario por su labor al frente de la fundación Sandra Ibarra. Su último logro, la unidad para el bienestar del superviviente de cáncer en el hospital de Fuenlabrada, que pretende extender a otros centros de España.

La palabra vida no se le cae de la boca. Y no es para menos. Porque justo cuando daba sus primeros pasos en Madrid como modelo y estaba recién matriculada en Ciencias de la Información, a los 20 años, le diagnosticaron su primera leucemia. Pudo celebrar que había cumplido los 21. Tras un trasplante de médula, fue la única superviviente de su planta. Tres meses más tarde estaba haciendo su primer desfile a favor de la Asociación Española Contra el Cáncer. Siete años después, en 2002, la pesadilla volvió: “De nuevo la sexta planta del hospital de la Princesa, ese ascensor, ese pasillo de ida que no sabes si va a ser de vuelta…”. Afortunadamente para ella lo fue. Y de allí salió una Sandra diferente: “Me di cuenta de que la vida me estaba marcando un camino y decidí profesionalizar mi trabajo. En lugar de ir a una carrera a lanzar globos rosas, creé la Fundación Sandra Ibarra”.

Desde entonces se dedica en cuerpo y alma a recaudar fondos para conceder becas de investigación, a organizar campañas de prevención y a llegar a acuerdos con entidades. “No se trata de beneficiencia y caridad, sino de solidaridad horizontal. Trabajamos por el bien común porque el cáncer es la enfermedad de todos, una de cada dos personas que nazcan ahora lo padecerán. Hay que concienciar, investigar, prevenir. Tenemos que ganar todos”, afirma.

Sandra dice que “no podría dormir por las noches” sin ayudar a los pacientes de cáncer. Desde su Fundación han lanzado innumerables iniciativas, pero ella se siente especialmente orgullosa de su escuela de supervivientes: “El año que viene en España seremos casi dos millones. La idea es considerar la supervivencia como una fase más del cáncer en la que no hay ni tumor ni tratamiento, pero sí una lista infinita de secuelas. A los cinco años te dan el alta y te encuentras perdido”.

Y con el foco puesto en ellos la Fundación Sandra Ibarra logró, en marzo pasado, la creación de la primera unidad para el bienestar del superviviente de cáncer en un hospital español, el de Fuenlabrada, en Madrid. El próximo desafío es “implantarlas en toda España. Además, no es una cuestión tanto de dinero como de estrategia, de coordinación. A la larga implica cambiar la Sanidad de un país”.

Suma y sigue. Lo próximo es la presentación en octubre de una app que funcione como “un pasaporte del superviviente”: “Allí estará el informe completo del paciente, habrá una comunidad que relacione a unos con otros e incluso llegaremos a acuerdos con clínicas para obtener descuentos en reconstrucciones mamarias, pigmentación, etc.”.

Sandra Ibarra se muestra encantada de recibir el Premio Yo Dona-Solán de Cabras al Icono Solidario, porque gracias a él van a conocer su fundación muchos más supervivientes, “y porque te permite pensar que no lo estaremos haciendo mal, que vamos por el camino correcto, y te da seguridad”.

En cuanto al apoyo de Solán de Cabras y su campaña Gotas de solidaridad -la marca aportará 20.000 minutos de atención psicológica a los pacientes y a sus familiares, a través del teléfono gratuito de la Asociación Española Contra el Cáncer-, asegura que “es importantísimo y necesario que las empresas tengan en su ADN iniciativas como esta, porque además crean referentes e inspiran a otras compañías”.

Sandra solo piensa en continuar dando “chutes de energía” a los pacientes. “Hay cosas que ayudan mucho”, dice, “como las redes sociales. Por ejemplo, todo el cariño que está recibiendo Sara Carbonero, eso te da un chute de energía”. Su próxima cita, en el Festival de Vida, un encuentro para pacientes y supervivientes en Wakana (Cádiz) con un objetivo: celebrar eso, la vida.

FUENTE > EL MUNDO 

2019-06-25T11:00:41+00:00 25 junio 2019|Noticias, Noticias FSI|